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Más Allá del Déficit: Hacia Un Enfoque Basado en Fortalezas Sobre la Infertilidad Masculina

Las preocupaciones por el deterioro de la calidad espermática y de la capacidad reproductiva masculina han adquirido una presencia cada vez mayor en los debates científicos, clínicos y públicos sobre la fertilidad. Sin embargo, históricamente la infertilidad se ha localizado en los cuerpos de las mujeres y se ha tratado principalmente como un problema femenino, lo que ha impuesto sobre ellas una responsabilidad reproductiva, un escrutinio, una culpabilización y una intervención clínica desproporcionados. Este encuadre también ha contribuido a que los cuerpos y las experiencias reproductivas de los hombres reciban comparativamente menos atención. La creciente preocupación por la capacidad reproductiva masculina ha estado acompañada de una atención cada vez mayor a cómo podría preservarse, mejorarse y optimizarse la fertilidad masculina, junto con narrativas demográficas más amplias que presentan el declive de la capacidad reproductiva como una posible amenaza para las poblaciones futuras. En estos debates, los hombres son constituidos cada vez más como sujetos reproductivos cuyos cuerpos pueden ser monitorizados, modificados y mejorados. Sin embargo, este énfasis en mejorar la capacidad reproductiva masculina coexiste con una representación notablemente distinta de los hombres una vez que se diagnostica la infertilidad. En los discursos clínicos y sociales, la infertilidad masculina se aborda con frecuencia mediante el lenguaje del déficit, la pérdida, la vulnerabilidad y la incapacidad. ¿Qué significaría, en este sentido, desarrollar un enfoque basado en fortalezas sobre la infertilidad masculina?

Collage of Australian media and digital representations of male fertility, including sperm testing and donation, male infertility, declining sperm counts, sperm optimisation, and donor sperm.

Figura 1. Collage elaborado por el autor que ilustra las representaciones en los medios y en el ámbito digital de Australia sobre la infertilidad masculina, la calidad del esperma y la optimización reproductiva.

Estas perspectivas son importantes para reconocer el estigma, el malestar emocional y las aspiraciones de paternidad frustradas que puede implicar la infertilidad, pero también pueden limitar aquello que se hace visible acerca de las vidas reproductivas de los hombres. Se presta menos atención a cómo los hombres movilizan recursos, construyen relaciones de apoyo, negocian o cuestionan las expectativas de género, responden a presiones médicas y sociales y reconfiguran sus futuros reproductivos. Por ello, en lugar de negar las dificultades asociadas con la infertilidad, este artículo pregunta qué podría hacerse visible si la infertilidad masculina se abordara no solo a partir de aquello que los hombres han perdido o no pueden hacer, sino también de las capacidades, relaciones y recursos que movilizan en respuesta a la incertidumbre reproductiva.

¿Qué Cuenta Como Infertilidad Masculina?

La infertilidad masculina se define con mayor frecuencia a partir de comprensiones biomédicas de la capacidad reproductiva y del logro de un embarazo. En Australia y Nueva Zelanda, se informó de infertilidad por factor masculino en aproximadamente uno de cada cuatro ciclos de tecnologías de reproducción asistida en 2023. Entre los ciclos en los que se informó que el progenitor masculino previsto presentaba infertilidad por factor masculino, el 77,4 por ciento fue clasificado como idiopático o inexplicado (Kotevski et al., 2025). La Australia and New Zealand Society of Reproductive Endocrinology and Infertility define la infertilidad como una enfermedad o condición clínica que implica la incapacidad de lograr un embarazo exitoso, identificada mediante la historia reproductiva, las pruebas diagnósticas o la necesidad de intervención médica (ANZSREI, 2025). Estas definiciones proporcionan parámetros clínicos importantes para identificar dificultades reproductivas y determinar el acceso a la investigación diagnóstica y al tratamiento. Al mismo tiempo, muestran cómo la infertilidad se vuelve clínicamente reconocible mediante determinadas medidas de la función reproductiva, expectativas reproductivas y encuentros con los sistemas de atención sanitaria.

Las definiciones biomédicas de la infertilidad masculina han sido criticadas por enmarcar la diferencia reproductiva en términos de deficiencia y desviación (Dudgeon & Inhorn, 2004), así como de discapacidad o incapacidad (Khetarpal, 2012), mientras continúa el debate sobre si la infertilidad debe entenderse como una condición individual o de la pareja (Imeson & McMurray, 1996). El concepto de infertilidad social complica aún más una definición exclusivamente fisiológica al llamar la atención sobre barreras reproductivas asociadas con circunstancias sociales, relacionales o temporales, entre ellas la soltería, las parejas del mismo sexo y el momento reproductivo. Por tanto, la incapacidad reproductiva no se corresponde de manera sencilla con un único estado biológico. Lo que cuenta como infertilidad depende no solo de la fisiología reproductiva, sino también de las condiciones clínicas, relacionales y sociales mediante las cuales la capacidad reproductiva es evaluada y adquiere significado.

Estos límites definicionales también determinan quién se hace visible en la investigación sobre infertilidad masculina. Gran parte de lo que se conoce sobre las experiencias vividas de la infertilidad proviene de participantes reclutados en clínicas de fertilidad, en particular de personas que ya buscan ayuda médica o están sometiéndose a tratamientos de FIV (Greil et al., 2010). Estas investigaciones aportan conocimientos importantes sobre el diagnóstico y el tratamiento, pero privilegian dificultades reproductivas que ya han sido reconocidas clínicamente y a personas que han ingresado en circuitos formales de atención sanitaria. En consecuencia, pueden volverse menos visibles los hombres que no buscan tratamiento o no continúan con él, que siguen otras vías hacia la paternidad, que permanecen involuntariamente sin hijos o que comprenden sus circunstancias reproductivas mediante otros marcos. Por ello, qué cuenta como infertilidad masculina es también una cuestión metodológica: la manera en que los investigadores definen y localizan la infertilidad influye en qué experiencias quedan disponibles para el análisis.

¿Cómo se Convirtió el Sufrimiento en la Narrativa Dominante de la Infertilidad Masculina?

La investigación sobre las experiencias vividas de los hombres con la infertilidad ha documentado las profundas dificultades emocionales y sociales que puede implicar la incertidumbre reproductiva, entre ellas vergüenza, estigma, sentimientos de insuficiencia, retraimiento social y aspiraciones de paternidad frustradas. Estos trabajos han sido importantes para cuestionar la idea de que la infertilidad es principalmente un problema de las mujeres o que los hombres se ven comparativamente menos afectados por las dificultades reproductivas. Sin embargo, la prominencia de estos hallazgos también ha contribuido a una representación del hombre infértil organizada predominantemente en torno al sufrimiento, la vulnerabilidad y la pérdida (véase la Figura 1). Aunque estas experiencias no deben minimizarse, tratarlas como la narrativa principal de la infertilidad masculina corre el riesgo de limitar la variedad de experiencias, prácticas y respuestas mediante las cuales los hombres navegan la incertidumbre reproductiva.

Una explicación de esta prominencia se encuentra en la estrecha relación analítica establecida entre infertilidad masculina y masculinidad. En muchos contextos, la capacidad reproductiva se asocia culturalmente con la virilidad, la potencia sexual, la paternidad y la hombría, lo que significa que la infertilidad puede experimentarse como una amenaza de género a la identidad (Throsby & Gill, 2004). Términos como estéril, impotente o “disparar balas de salva” pueden reforzar asociaciones entre dificultad reproductiva, deficiencia y una masculinidad comprometida (Wahlberg, 2023), mientras que investigaciones basadas en la masculinidad hegemónica han examinado las tensiones entre las expectativas de virilidad y estoicismo y la vulnerabilidad que puede acompañar a la infertilidad (Hanna & Gough, 2022b). Estos significados están insertos en ideologías pronatalistas más amplias (Greil et al., 2011), tradiciones religiosas (Sewpaul, 1999), expectativas en torno al parentesco y la paternidad y la comercialización de la salud reproductiva (Hanna & Gough, 2022a). Por tanto, la infertilidad está mediada por mundos sociales particulares en los que la capacidad reproductiva, la paternidad y la masculinidad adquieren significado.

Al mismo tiempo, ni el malestar psicológico ni la infertilidad como amenaza a la masculinidad son uniformes. Los hombres pueden distanciarse de un diagnóstico de infertilidad, involucrarse activamente en el tratamiento, buscar información y apoyo, reconsiderar sus deseos de parentesco biológico o renegociar lo que significan para ellos la paternidad y el éxito reproductivo. Interpretar estas respuestas principalmente como intentos de restaurar una masculinidad amenazada puede ocultar formas de agencia, cuidado, adaptación y producción de sentido, al tiempo que reproduce inadvertidamente la suposición de que la capacidad reproductiva constituye intrínsecamente la masculinidad. Las definiciones médicas también separan la infertilidad de otras circunstancias en las que la capacidad reproductiva masculina se altera, limita o pierde, entre ellas la vasectomía, la esterilización forzada o coercitiva, los tratamientos médicos o las lesiones. Estas experiencias suelen quedar fuera de la categoría de infertilidad, pero su exclusión plantea preguntas sobre qué formas de incapacidad reproductiva llegan a ser reconocidas y estudiadas como infertilidad y cuáles permanecen fuera de sus límites. Por tanto, el predominio del sufrimiento puede reflejar no solo lo que la infertilidad hace a los hombres, sino también cómo se define la infertilidad, dónde la buscan los investigadores y qué experiencias reproductivas masculinas quedan, en consecuencia, disponibles para el análisis.

De la Medicalización a la Debilidad Reproductiva

La tendencia a comprender la infertilidad masculina mediante el déficit individual y el sufrimiento está estrechamente relacionada con su medicalización. Loughran y Davis (2017), por ejemplo, sostienen que la infertilidad masculina ha sido abordada con frecuencia mediante marcos individualizados y patologizantes que prestan menor atención a las prácticas médicas, las condiciones ambientales, las relaciones sociales y las estructuras políticas. Como sostiene Tessa Moll, “la medicalización de la infertilidad trasladó la ausencia involuntaria de hijos al interior del cuerpo, buscando explicaciones en muestras de semen, trompas de Falopio, úteros y niveles hormonales” (2026). En los hombres, las prácticas diagnósticas localizan de manera similar la dificultad reproductiva dentro de funciones corporales mensurables. Aunque estas prácticas son esenciales para el diagnóstico y el tratamiento, localizar la infertilidad principalmente dentro de cuerpos individuales puede hacer menos visibles las condiciones más amplias mediante las cuales las capacidades reproductivas son producidas, sostenidas, limitadas o dañadas.

Esta individualización resulta particularmente evidente en la atención contemporánea al estilo de vida y la fertilidad masculina. La dieta, el ejercicio, el consumo de alcohol, el tabaquismo, el peso, el estrés y otras prácticas cotidianas se presentan cada vez más como factores mediante los cuales los hombres pueden proteger o mejorar su capacidad reproductiva. La modificación del estilo de vida puede ofrecer oportunidades significativas para que los hombres participen activamente en su atención reproductiva y recuperen cierta sensación de control frente a resultados reproductivos inciertos. Al mismo tiempo, puede contribuir a la moralización del cuerpo reproductivo al hacer que la fertilidad parezca depender de formas apropiadas de autogestión. En consecuencia, la dificultad reproductiva puede interpretarse no solo como un problema biológico, sino como el resultado de no gestionar correctamente el cuerpo (véase la Figura 2). Los consejos para optimizar la fertilidad se producen mediante interacciones entre recomendaciones clínicas, discursos de salud pública, narrativas mediáticas, industrias de la fertilidad, expectativas pronatalistas e ideales más amplios de optimización corporal (Hanna & Gough, 2022a). De este modo, la capacidad reproductiva se convierte no solo en algo que puede medirse, sino también en algo que cada vez más se espera que los individuos gestionen y mejoren.

Conference presentation slide titled “Male Health and Reproductive Success,” contrasting a muscular man eating fruit with a larger man holding beer and food to depict different lifestyle practices.

Figura 2. Fotografía de una diapositiva de presentación en una conferencia que ilustra la salud masculina y el éxito reproductivo mediante prácticas de estilo de vida contrastantes, 2026.

El concepto de debilidad reproductiva ofrece una forma de ampliar este análisis más allá de los cuerpos y comportamientos individuales. La fertilidad también está configurada por exposiciones ambientales, condiciones laborales, acceso a la atención sanitaria, inseguridad económica, políticas reproductivas, racismo, historias coloniales y distribuciones desiguales de salud y daño. Pensar con los estudios sobre debilidad (Moll, 2026) dirige la atención hacia los procesos sociales, políticos, económicos y ambientales mediante los cuales las capacidades corporales reciben apoyos diferenciales o son erosionadas. Aplicado a la reproducción, este concepto pregunta cómo las capacidades reproductivas y las prácticas necesarias para crear y sostener vínculos de parentesco son posibilitadas para algunas personas mientras son limitadas o disminuidas para otras. Como sostiene Tessa Moll (2026), los legados del colonialismo, las economías extractivas, el racismo ambiental, la austeridad y las infraestructuras sanitarias desiguales participan en la producción y distribución de la propia capacidad reproductiva. La debilidad reproductiva desplaza así la pregunta analítica desde aquello que es deficiente dentro de un cuerpo reproductivo individual hacia las condiciones más amplias mediante las cuales las capacidades reproductivas son posibilitadas, alteradas, limitadas y valoradas.

Hacia Un Enfoque Basado en Fortalezas Sobre la Infertilidad Masculina

¿Qué significaría, entonces, adoptar un enfoque basado en fortalezas sobre la infertilidad masculina? Los enfoques basados en fortalezas surgieron como un desafío a los modelos que comprenden a las personas principalmente a través de problemas, déficits y patologías, desplazando la atención hacia las capacidades, los recursos, las relaciones, la agencia y las posibilidades de cambio. Aplicado a la infertilidad masculina, este enfoque reconocería el deterioro reproductivo, el malestar emocional, el estigma y un deseo de paternidad no realizado, al tiempo que ampliaría el análisis más allá del sufrimiento. Preguntaría qué se hace visible cuando los hombres son comprendidos a través de sus conocimientos, prácticas, relaciones, agencia y capacidad para movilizar recursos, negociar desafíos y crear posibilidades en respuesta a la incertidumbre reproductiva.

Este desplazamiento requeriría ampliar el foco analítico más allá del cuerpo individual infértil. Como ha mostrado la discusión precedente, la capacidad reproductiva se configura mediante prácticas médicas, expectativas de género, relaciones, tecnologías, entornos, instituciones y condiciones políticas y económicas más amplias. Por tanto, la fortaleza no debería entenderse simplemente como una capacidad individual para afrontar la infertilidad. La fortaleza también puede encontrarse en relaciones de cuidado, formas colectivas de apoyo, acceso al conocimiento y a la atención sanitaria, recursos comunitarios, comprensiones alternativas del parentesco y la capacidad de cuestionar o renegociar expectativas reproductivas y de género. Esta comprensión relacional es particularmente importante si un enfoque basado en fortalezas pretende evitar reproducir expectativas neoliberales según las cuales los individuos deben adaptarse a la adversidad mediante la resiliencia, la autogestión y la optimización corporal.

La (in)fertilidad masculina hace particularmente visibles estas dinámicas porque lo que está en juego no es solo el deterioro reproductivo, sino la posibilidad de producir vida y perseguir determinados futuros reproductivos. Las preguntas acerca de qué dificultades reproductivas reciben reconocimiento y atención, qué aspiraciones reciben apoyo, qué intervenciones se vuelven disponibles y qué vías hacia la paternidad son legitimadas revelan valoraciones diferenciales de los cuerpos, las relaciones, el parentesco y los futuros reproductivos.

Un enfoque basado en fortalezas también requeriría tomar en serio la diversidad de las trayectorias reproductivas masculinas y los distintos significados atribuidos a la fertilidad, la masculinidad y la paternidad en diferentes contextos sociales y culturales. Centrar el análisis exclusivamente en hombres cisgénero corre el riesgo de reproducir supuestos estrechos sobre qué experiencias reproductivas son reconocidas dentro de investigaciones organizadas en torno a la categoría de “infertilidad masculina”. En cambio, la investigación podría examinar cómo personas cisgénero, transgénero, no binarias y de género diverso negocian, resisten, reproducen o transforman expectativas de género a través de sus experiencias reproductivas. También podría explorar los diversos futuros reproductivos que las personas construyen, entre ellos continuar o interrumpir el tratamiento, buscar apoyo, reconsiderar el parentesco biológico, seguir otras vías hacia la paternidad o reimaginar una vida significativa sin paternidad. Este enfoque reconocería a las personas como actores reproductivos que navegan posibilidades y restricciones cambiantes, en lugar de definirlas principalmente como pacientes infértiles que responden al fracaso reproductivo.

Por tanto, un enfoque basado en fortalezas sobre la infertilidad masculina requiere algo más que cambiar el lenguaje utilizado para describir a los hombres infértiles. Requiere reconsiderar dónde busca la investigación las experiencias reproductivas masculinas, qué experiencias son reconocidas como relevantes y cómo se conceptualiza la propia capacidad reproductiva. Prestar atención a las capacidades, las relaciones, los recursos colectivos y los futuros reproductivos puede complementar, en lugar de desplazar, los estudios existentes sobre sufrimiento y vulnerabilidad. También requiere atender a los legados coloniales, los regímenes de debilitamiento, las jerarquías políticas y las infraestructuras desiguales que participan en la producción y distribución de la propia capacidad reproductiva. El objetivo no es negar aquello que la infertilidad puede quitar, sino resistirse a permitir que la pérdida y la incapacidad agoten lo que puede conocerse sobre las vidas reproductivas de los hombres. Hacerlo puede ofrecer una comprensión más amplia de la infertilidad masculina, capaz de reconocer tanto las condiciones que restringen las posibilidades reproductivas como las formas en que los hombres negocian, transforman y crean futuros reproductivos dentro de ellas.


Esta publicación fue seleccionada por el editor colaborador  Juan Camilo Ospina Deaza y revisada por la editora colaboradora Bronte Jones

Referencias

Australian and New Zealand Society of Reproductive Endocrinology and Infertility. (2024). Definition of infertility: Consensus statement. Amended May 2025.

Davis, G., & Loughran, T. (2017). The Palgrave Handbook of Infertility in History: Approaches, Contexts and Perspectives. Palgrave Macmillan UK. http://ebookcentral.proquest.com/lib/bibliojaveriana-ebooks/detail.action?docID=5015721

Dudgeon, M. R., & Inhorn, M. C. (2004). Men’s influences on women’s reproductive health: Medical anthropological perspectives. Social Science & Medicine, 59(7), 1379–1395. https://doi.org/10.1016/j.socscimed.2003.11.035

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Hanna, E. S., & Gough, B. (2022b). 6: Liquid Masculinity: The Fluid Nature of Masculinity in the Context of Male Fertility Body Projects. Emerald Publishing Limited. https://doi.org/10.1108/9781800716094

Imeson, M., & McMurray, A. (1996). Couples’ experiences of infertility: A phenomenological study. Journal of Advanced Nursing, 24(5), 1014–1022. https://doi.org/10.1111/j.1365-2648.1996.tb02938.x

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