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Próximamente: The Multirepository (El MultiRepositorio)

Le agradecemos a Zaira Magana Carbajal por sus comentarios y sugerencias sobre la traducción. 

Este artículo presenta un nuevo proyecto colaborativo que pronto llegará a CASTAC: un archivo de plataformas en línea que destaca la forma en la cual las investigadoras y los investigadores han utilizado diferentes modos y medios de comunicación en la investigación cualitativa y el trabajo creativo, incluyendo el periodismo y las artes.

¿Cómo podemos encontrar información sobre los hallazgos de una investigadora, el relato de un periodista sobre un acontecimiento importante o las noticias sobre la última obra de un artista? A principios del siglo XX, se acostumbraba hacerlo a través de la lectura de libros o artículos publicados en periódicos y revistas. Aunque dichas publicaciones podían incluir imágenes, gráficos y caricaturas, en su mayoría transmitían información por medio de formas textuales. Hoy en día, un número cada vez mayor de investigadores e investigadoras, periodistas y artistas utilizan varias tecnologías de los medios de comunicación, incluyendo las digitales, para producir textos, gráficos y vídeos por medio de los cuales dan a conocer su trabajo. El uso y la combinación de una gama cada vez más amplia de tecnologías de la comunicación reflejan las prácticas actuales de los medios de comunicación, pero también ofrecen a los investigadores y las investigadoras y a otros profesionales, estrategias adicionales para llegar a las audiencias, desde las más especializadas hasta las más amplias. Si bien estos enfoques pueden permitir a los pedagogos, creadores de contenidos y estudiantes obtener una visión más profunda de la vida social, también debemos reflexionar críticamente sobre las posibilidades y limitaciones del cada vez más amplio repertorio de formas de comunicación en nuestros mundos sociales.

The Multirepository: Una herramienta de base de datos para investigadores e investigadoras cualitativos, pedagogos y pedagogas y sus estudiantes

The Multirepository será un recurso pedagógico para profesores y profesoras y estudiantes de ciencias sociales interesados e interesadas en las estrategias de investigación y comunicación contemporáneas. Destacará plataformas, películas y otros proyectos que combinan tecnologías y modos de comunicación para iluminar significados—emocionales, materiales, entre otros—que van más allá de lo que puede transmitirse a través del texto escrito. La motivación por desarrollar este repositorio, que pondrá en primer plano la intersección entre el método y la comunicación, incluye tres argumentos interrelacionados. En primer lugar, sostenemos que la colaboración y la comunicación con el público, especialmente con el no académico, exige ir más allá de un énfasis en el texto escrito como la forma más creíble y eficaz de comunicación. En segundo lugar, las formas de comunicación siempre conllevan ventajas y limitaciones en cada fase del proceso de investigación que se deben considerar con cuidado; cada una de ellas afecta la producción y distribución del conocimiento, el público y la política, es decir, la distribución social y material del poder. Por último, en las investigaciones cualitativas que se enfocan en las herramientas de comunicación contemporáneas, es común confundir los conceptos de “multimedia” y “multimodalidad.” En este texto, afirmamos que dichos argumentos no sólo están interrelacionados, sino que se pueden diferenciar para ayudar a los investigadores e investigadoras a considerar de forma práctica y analítica aquellos contextos comunicativos específicos. A continuación, analizamos cada uno de estos argumentos a través de un ejemplo reciente.

The Multirepository inspirará a profesionales y estudiantes de todos los niveles de experiencia a examinar críticamente la utilidad de prestar más atención a cómo se manifiestan los multimedios y la multimodalidad en la investigación y la producción cultural contemporánea.[1]  Un “modo” es una forma o proceso comunicativo; esto incluye modos lingüísticos, visuales, afectivos, corporales, gestuales o auditivos (basados en el sonido). La multimodalidad implica combinaciones de estas formas, que muchas veces son categorías sensoriales culturalmente específicas. El término “medios” se refiere a los “canales” tecnológicos de comunicación, que incluyen desde los medios espirituales hasta la radio y la videoconferencia. Los multimedios implican la combinación de muchos tipos de medios, como texto, imágenes, vídeo y audio. Por ello, las plataformas multimedia son siempre multimodales en diversos grados, ya que incluyen un gran número de procesos comunicativos y fenomenológicos.

Los medios sociales, como TikTok y Twitter, son formas multimedia y, al mismo tiempo, son plataformas multimodales porque muchas veces presentan texto, materiales audiovisuales y otros procesos comunicativos en forma de conjuntos. Un vídeo incrustado en un tuit, por ejemplo, puede combinar modos lingüísticos, auditivos, visuales y, potencialmente, gestuales y afectivos. Durante la pandemia de COVID-19, muchos de nosotros tuvimos que aprender a conectarnos a distancia con colaboradores, estudiantes y múltiples públicos; ello reforzó la importancia de pensar en cómo utilizar estrategias comunicativas multimedia y multimodales. Estos esfuerzos esenciales siguieron tradiciones académicas iniciadas antes del brote. Los investigadores y las investigadoras de las ciencias sociales (pos)humanistas han tratado de comprender mejor las formas de comunicación humanas e incluso no humanas, como las “voces” de las plantas, los animales, las montañas, los fantasmas, los robots y los extraterrestres.[2]

Hacer distinciones tan matizadas entre medio y modo puede parecer innecesario. No obstante, la diferencia es más una cuestión de énfasis y contexto que una distinción absoluta. Las decisiones sobre los medios y la modalidad son relevantes en todas las etapas de la investigación ya que pueden tener consecuencias importantes en ella. Esto incluye los tipos de preguntas que se desarrollan, los métodos y sitios que se seleccionan, así como la forma de elegir las audiencias a quienes se presentan los resultados. Desde el punto de vista de la antropología lingüística, tomar nota de las sutiles distinciones entre medio y modo puede iluminar cómo y en qué tipo de elementos captan su atención los creadores de contenidos. Al momento de centrarnos en el medio y el modo, además del tema, es fundamental considerar también otros elementos como el por qué, el cómo, y los fines que los investigadores e investigadoras persiguen y representan.

Por ejemplo, los estudiantes que se lanzan a la realización de documentales pueden tener dificultades si no planean el proyecto por medio de escrituras y guiones gráficos y si no consideran los contextos culturales y los conocimientos sensoriales que influyen los campos de investigación en que trabajan. Del mismo modo, cuando insistimos en publicar exclusivamente en medios impresos y revistas inaccesibles, nos arriesgamos a construir una muralla entre nosotros y nuestros públicos. Estas opciones relacionadas a los medios y la modalidad pueden minimizar, alimentar o incluso exacerbar las formas de estratificación. En el aula, los esfuerzos por incorporar diferentes medios—como documentales, poesía y grabaciones musicales—y modos—como viajes de campo, colaboraciones en grupo y compromisos materiales—ayudan a reducir el énfasis académico en la palabra escrita que predomina en el mundo de las publicaciones de investigación.

Es importante señalar que no puede haber métodos de investigación cualitativa sin comunicación y, sin embargo, con demasiada frecuencia pasamos por alto los impactos de los modos y los medios que usamos para comunicarnos.[3] Entonces, ¿cómo pueden las cuestiones de los medios y los modos diversificar y profundizar los métodos de investigación? En relación con esto, ¿cómo podríamos destacar mejor los ejemplos que los estudiantes encuentran en ámbitos de la vida social más allá de la academia?

La burbuja de la NBA 2020: Una primera investigación sobre medios y modos

A propósito, nos ocupamos ahora de las cuestiones relacionadas con los medios de comunicación y los modos que resultaron primordiales en un ámbito influyente de la sociedad estadounidense: la Asociación Nacional de Baloncesto (NBA). Al igual que nuestros colegas que figuran en el futuro repositorio, nos centraremos en las consecuencias del medio y el modo.

Las decisiones tomadas por los profesionales, los aficionados y aficionadas y otros participantes en la industria del entretenimiento están condicionadas por medios y modos que tienen implicaciones prácticas, estéticas y políticas. Durante la pandemia del COVID-19, la NBA modificó sus actividades para compensar la ausencia obligatoria del público en los partidos en vivo de la liga. En el verano de 2020, los atletas de la NBA que vivían aislados en Disney World en Orlando (Florida), jugaban ante aficionados y aficionadas visibles virtualmente por pantallas y audibles por medio de sonidos artificiales. Las exuberantes interjecciones verbales como “¡Zas!” o “¡Guau, ahí viene la clavada!” ofrecidas por locutores como Mike Breen y Mark Jackson, se convirtieron en algo crucial para el éxito de las transmisiones televisivas de la pandemia, ya que ayudaron a llenar el relativo silencio y la ausencia de retroalimentación emocional causada por la falta de espectadores presenciales.[4]

Estos cambios, sin embargo, fueron menos polémicos que las cuestiones existenciales sobre la reapertura del juego presencial, o sobre cómo los jugadores podían manifestarse contra el asesinato policial de George Floyd y expresar su apoyo al movimiento Black Lives Matter (BLM) durante las retransmisiones.[5] A la luz de la pérdida de ingresos y salarios, la Asociación de Jugadores de la NBA y los propietarios de los equipos, abrumadoramente blancos y ricos, acordaron reanudar la temporada con estrictos protocolos sanitarios que evitaran la propagación del COVID-19. En términos del activismo en favor del BLM, los jugadores podían llevar un conjunto de mensajes de protesta, previamente “aprobados,” en la parte trasera de sus jerseys, donde normalmente aparecían sus apellidos.[6] Este modo de protesta sartorial-textual encajaba, aunque de forma restringida, con el activismo personal de los jugadores tras la interrupción inicial de la temporada y la voluntad de boicotear los partidos después de los continuos casos de brutalidad policial.[7]

 

Fig. 1. Un segmento explicativo en el programa Good Morning America de la cadena ABC.

En la primavera de 2021, cuando se permitió la entrada de miles de aficionados y aficionadas a los estadios, numerosos escándalos provocaron una continua reflexión crítica sobre el racismo en el deporte profesional, incluso en sus políticas mediáticas y modos afectivos. Los incidentes de miembros individuales del público que escupían o lanzaban botellas de agua, cerveza, palomitas y epítetos a los jugadores negros suscitaron amplios debates sobre la deshumanización de los atletas profesionales, los legados del racismo en EE. UU., así como entre las bases de aficionados y aficionadas, y los comportamientos antisociales exacerbados por la pandemia.[8] Los medios de comunicación y la modalidad fueron fundamentales para el análisis de los aficionados y las aficionadas, los jugadores y otros comentaristas: ¿De quién era el discurso que dominaba los medios de comunicación deportivos como la radio, la televisión y los principales medios de comunicación?[9] ¿Sabían las personas ricas y privilegiadas que se sentaban junto a la cancha o las que se manifestaban en el Internet cómo mostrar su lealtad emocional y su simpatía sin deshumanizar a los jugadores negros de los equipos contrarios, muchos de ellos recién incorporados y procedentes de entornos desfavorecidos? ¿Cómo influyen las tragedias, el aislamiento social y la precariedad económica provocada por la pandemia la capacidad emocional del público a la hora de celebrar durante los partidos? Las dos temporadas recientes de la NBA resultaron increíblemente difíciles y siguen influyendo en los debates e incluso en los modos de celebración, ahora que la liga entra en su 75º aniversario.

Fig. 2. Tuit de la NBA en el canal TNT con un vídeo de emisión con escenas de camisetas

Aunque muchos de los comentarios sobre la NBA ofrecían mensajes progresistas no disponibles en muchos entretenimientos, tendían a evitar mencionar las condiciones político-económicas que facilitan la liga y su popularidad mundial.[10] Industrias como las de seguros, alcohol, finanzas y apuestas deportivas patrocinan la NBA a cambio de anuncios que celebran una “buena vida” burguesa estadounidense, a menudo inalcanzable. Del mismo modo, los anuncios de reclutamiento militar hacen que el imperio estadounidense se parezca a las películas de Marvel y a los videojuegos hiperrealistas como Call of Duty, glorificando y mistificando la violencia del dominio imperial en el extranjero y la desigualdad social dentro del país que muchas veces motiva el alistamiento.[11] En este mismo sentido, diversos músicos inmersos en retos político-económicos similares tienen incentivos para vender sus obras de sonido para promocionar tanto el contenido como los patrocinios de la NBA, incluidos los gigantes monopolistas de las telecomunicaciones y las tecnologías asociadas del capitalismo de la vigilancia.[12] Lejos de ayudar simplemente a hacer circular los eventos y productos de la NBA, estos montajes multimedia y multimodales son elementos estéticos, prácticos e inherentemente estructurales que influyen la liga y la política estadounidense contemporánea. Tomando lo anterior como ejemplo, podemos plantear innumerables y productivas preguntas sobre cada decisión relacionada con el medio y el modo a medida que analizan la trayectoria comunicativa que ha acompañado la respuesta de la NBA en lo que va de la pandemia.[13]

En la versión 1.0 del MultiRepository—que se publicará en el invierno de 2022—se incluirán ejemplos artísticos, periodísticos y de ciencias sociales de investigaciones multimodales y multimediadas, así como enlaces, contenidos e indicaciones para el debate en el aula. Como en el ejemplo de la NBA, las cuestiones relacionadas con el medio y el modo son fundamentales e influyen los temas y campos abarcados por los investigadores e investigadoras que contribuirán al repositorio.

Mientras que en el ejemplo de la NBA nos basamos principalmente en el lenguaje, en el repositorio aparecen películas, mapas y plataformas que van más allá de las formas textuales. Elaboraremos breves reseñas de cada recurso en línea escritas por diferentes personas que destacan elementos para orientar la conceptualización de proyectos y la planificación de seminarios. Al centrarnos en los medios y modos de comunicación que dan forma a los métodos de investigación cualitativa contemporáneos, nuestro repositorio aumenta las bases de datos más amplias, como Docubase del MIT, con comentarios específicos. Animamos a los visitantes a que sugieran recursos para incluir en futuras versiones.

Como las posibles contribuciones al MultiRepository son innumerables, esta lista nunca será exhaustiva. Esperamos, sin embargo, que el MultiRepository dé lugar a nuevos proyectos que respondan a los retos de la economía política estadounidense, excesivamente jerarquizada, precaria y divisiva.[14]


Notas

[1]Véase Pink (2011); Collins, Durington, and Gill (2017).

[2]Por ejemplo, véase De la Cadena (2010), Kosek (2011), Heise (2016), Lepselter (2016); Ralph, Jésus, and Palmié (2017); and Tsing (2004).

[3] Véase Gal (2012).

[4] Véase Barrasso (2020).

[5] Véase Sullivan (2021).

[6] Véase Ganguli (2020); McMenamin (2020); The Undefeated (2020).

[7] Véase Abdul-Jabbar (2021).

[8] Véase Thomas (2021).

[9] Véase Le Batard and Friends (2021).

[10] Véase Felt (2019).

[11] Véase GoArmy (2019). El análisis incisivo de Polk (2020) demuestra como las criticas izquierdistas deben explicar mejor las formas paradójicas en las que el ejército estadounidense del siglo XX sirvió a menudo como medio para el avance político interno de las personas negras, al tiempo que amplificaba la antinegritud y el imperio racista en el exterior.

[12] Véase Zuboff (2019).

[13] Para un análisis de la política multimodal y multimedia entre otros públicos de la NBA, específicamente en los espacios posyugoslavos, véase Walton (2021).

[14] Véase Ralph and Singhal (2010); Reed (2018).

 

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